El síndrome de Estocolmo, es aquel por el cual una persona se sobreadapta a su secuestrador o maltratador, a fin de preservar su vida.
Así sucede con niños abusados por sus padres y familiares, donde el solo denunciar la anormalidad familiar pondría en peligro la estabilidad del niño.
Escuchar a un niño es darle la posibilidad de salir de este cerco invisible.
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