sábado, 28 de abril de 2012

¿Como decirte que estoy haciendo, luego de años de desearlo, lo que mas amor, que es escribir poesías, frases,  regulares cuentos mal escritos, ideas antes guardadas solo para mí, como mis fobias y mis ataque de pánico?
Hoy encontré la forma de que mi sangre sean letras, y poder leer mi dolor, y hasta entenderlo, a veces.
No sabés, no pudiste saberlo, que estabas con alguien que cumplía con sus sueños. Y vos te transformaste, de pronto, en uno de ellos. 
Como se renuncia a ser quien uno es? seguramente habrá formas de hacerlo. Yo me niego. Y pago.
Y el dolor arrecia, y me lo aguanto.
No tengo más que lo que busqué toda mi vida. Y siento ausencias incontables, dolores sin tiempo ni caducidad. 
Es real tu acotación de que dramatizo todo. Soy feliz. Por una vez en mi vida soy feliz de hacer lo que quiero. De que mis sentimientos no deban ahogarse en un cuello oprimido hasta callar su sangre.
Esa es mi historia. La del silencio. Tolerado, aguantado a costa de todo. Hasta perder eso que me hacía saber quien era yo. 
Hoy soy esa mujer que te extraña porque decidió no seguir repitiendo dolores tontos, pueriles, que duelen igual que los reales. 
Y sé que mañana, pasado, todo será una anécdota. Y quedarán mis poesías, los restos vivos de nuestra historia. Yo no callaré mas. 
Seré mis palabras. 

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