viernes, 16 de diciembre de 2011

YO QUIERO DEJAR DE FUMAR...PERO NO PUEDO

YO QUIERO DEJAR DE FUMAR...PERO NO PUEDO
Este es un comentario común pero que evidencia una enorme contradicción.
Si quiero...y depende de mí, tengo que poder.
Nadie me mete el cigarrillo en la boca.Yo lo hago.
Plantearme a mi misma cuando surge mi impulso, cómo lo habilito, y bajo que condiciones, en qué momentos, me ayudará a hacer algo con esta conducta. 
Afirmarla, por elección propia, controlarla, o suprimirla.

George Reid

Nuestra capacidad de disfrutar una vida plena

La capacidad de mejorar nuestra atención sobre nuestros actos nos lleva a ser conscientes de lo que hacemos, y poder modificar aquellas cosas que nos están haciendo daño, y privando de cumplir con proyectos.
Es un hecho demostrado científicamente hoy, que, al no estar atentos sobre actitudes que realizamos de manera rutinaria o automática, ni siquiera recordamos que las hemos realizado. 
Reentrenar  esta capacidad, la conciencia, nos va a permitir, fundamentalmente, trabajar sobre nuestros malos hábitos, como la adicción al tabaco, y la comida de más, los excesos de trabajo, la falta de descanso y demás hábitos que reducen enormemente nuestra capacidad de disfrutar de una vida plena.

William Waterhouse

Para siempre

Cuando pedimos que nos quieran para siempre estamos pidiendo una seguridad que nos den una seguridad que ningún ser libre nos puede dar sin mentirnos.

Alfredo Valenzuela Puelma

jueves, 15 de diciembre de 2011

LA VIDA EN UNA BURBUJA.


JOAQUIN SOROYA

Y de repente vió que se empezaba a mover el piso, donde estaba parada, hablando con Elsa, por teléfono.
Se sorprendió. Es verdad. No sabía que allí también habían intalado esa forma de trasladarse sin que uno tenga que mover nada. 
Las nuevas peatonales te llevan puesto. Vos solo apoyás los pies y como si fuese la alfombra de ALADINO despegás de tus referentes. 
No digo del suelo porque éste hace rato que lo hemos dejado de tener en cuenta.
Nadie hace cable a tierra en este mundo. La gente vive mirando para arriba, mientras pisa lo que hay abajo sin ninguna consideración. Es la forma de poder vivir en medio de toda esta crisis que dejó horribles seres desarrapados arrastrándose por la calle, por los suelos inmundos de este nuevo fenómeno que se ha instaurado en este último año, el 2020.
Aun se acordaba Marina, ella con ese nombre tan fuera de moda, cuando se desató definitivamente el cordón que unía a los del abajo con los de arriba. 
Y los vehículos no volvieron a pisar el suelo ni para cargar combustible. Esto hacía rato que se podía hacer en el aires. Como todo tipo de intercambio, evitando lo horrible del espectáculo de la pobreza y la degradación. 
Eso sí, no estaba todo solucionado como parecía. Allí estaba Elsa, al celular, gritando sin que Marina lograse decifrar que quería decir.
Algo acerca del suelo. No entendía. 
-Marina, te ruego que mires para abajo, mirá abajo de tu nave que me vas a ver. No seas tan boluda, es cierto que nos dicen que no tenemos porque mirar para abajo nuestro, que hay que mantener una actitud positiva y el que se cayó por algo será...Marinaaaaaa¡¡¡¡ 
Marina estaba cansada. Esta mujer, su amiga de chica,era muy torpe. Siempre se metía en problemas. Ahora con esto de que abajo estaba lleno de seres humanos a los que nadie ayudaba y todas esas cosas negativas, que ya les vivían advirtiendo los psicologos que no tuviesen en cuenta, ya que era una mentira de los grupos ultraambientalistas que querían volver a la vida pasada, cuando había casas al ras de la tierra. 
Como si no fuese mucho mejor esto de tener todo a mano, con un llamado telefonico y ni siquiera el contacto molesto del cuerpo del otro. Virtual, como le decían en los comienzos de esta era...
Pero ya se había acabado la violencia, los crímenes, el maltrato. La gente se comunicaba solo por internet, y si una relación no funcionaba se bloqueaba y listo. 
Indudablemente había cambido mucho la sociedad. El concepto de amor era otro. Nada de esas relaciones primitivas que terminaban de manera mas primitiva aún, con divorcios y golpes, gritos, chicos desesperados...
-Marinaaaaaaa. Por favor, mirá para abajo, acá estoy, justo abajo tuyo....¡¡¡¡ Si no me tirás una cuerda rápido creo que me matarán. Veo cosas extrañas acá. No sabés lo raro que es esto de tocar el piso¡¡¡¡
Marina cerró el celular. Era buena mujer ELSA, pero no estaba de acuerdo con esos sórdidos criterios suyos, pseudo solidarios, siempre dudando de lo que dicen los que saben, los orientadores sociales, y buscando corroborar por sí misma eso de los crímenes de los locos, los que no piensan igual, y toda esa locura. 
Después de todo, ¿para que mirar hacia abajo? Arriba se está bien. Siempre y cuando uno no se caiga, pague lo que le pidan para estar en el aire y conectada, todo es mucho mejor que en otras eras...
Algo en su interior le hizo un coletazo en el pecho. Recordó de pronto a JAVIER. Él se fué abajo y no volvíó. Aún lo extrañaba un poco. Fue su último contacto físico. 
Hoy en día todo eso era como un espejismo. Pero un espejismo que aún a veces, en noches de verano, le erizaba la piel. 
EN fin, sigamos con la rutina de ir de paseo.
Y Marina suguió parada por la peatonal, viendo pasar la vida en un gran plasma, donde mostraban las bondades de una vida sin fisuras en las alturas. 

miércoles, 14 de diciembre de 2011

No le pidamos al amor duración

No le pidamos al amor duración. Esta es propia de las cosas. Nuestros sentimientos son nuestras emociones, y por tanto, no duran, crecen o mueren. Son formas de manifestación de nuestra vida.

Marcus Gheeraerts 

Reservate...

Reservate tus halagos y respétame mis espacios.

Reginald Eves

Amor y respeto

La gente que dice querernos tiene que ser la primera en respetar nuestras ideas y nuestras formas de expresarlas. De lo contrario, este supuesto afecto no es mas que pura hipocresía. 

Renato Guttuso 

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